Depredadores

 

 

Se entiende por fauna silvestre a los animales que viven libres e independientes del hombre, en ambientes naturales o artificiales. Los bravíos o salvajes que viven bajo control del hombre, en cautividad o semicautividad. Los originalmente domésticos que, por cualquier circunstancia, vuelvan a la vida salvaje convirtiéndose en cimarrones.

 

 

Los mamíferos depredadores han sido agrupados en un conjunto denominado Carnívora, el cual incluye especies con una considerable variedad tanto de tamaño como de hábitat, de conducta y de tipo de alimentación. Los grandes depredadores se encuentran en la cima de la cadena alimenticia de los ecosistemas.

 

 

La depredación es un proceso de interacciones en las comunidades ecológicas, entre las relaciones INTERESPECIFICAS (entre las distintas especies silvestres). Los grandes carnívoros son necesarios para el mantenimiento de la biodiversidad y la función del ecosistema

 

 

Las investigaciones realizadas durante las últimas décadas están demostrando la importancia vital que tienen los grandes depredadores en los ecosistemas. Si bien desde hace tiempo los biólogos saben que los depredadores controlan las poblaciones de los animales silvestres que les sirven de presas, estudios recientes revelan que su aporte es mucho mayor. En los sistemas naturales, la depredación es un proceso importante en primer lugar, ayudan a mantener la abundancia o riqueza de mamíferos, aves, invertebrado y herpetofauna. Segundo, al igual que la competencia, puede influenciar la organización de las comunidades. Y en tercer lugar, son una de las mayores fuerzas de selección y por lo tanto muchas de las adaptaciones que observamos en los organismos han sido modeladas en proceso de co-evolución depredador – presa (Marques et al., 2011; Ripple et al., 2014)

 

 

Durante décadas, explica Novaro et al. (2017), la principal estrategia utilizada para manejar el conflicto entre carnívoros nativos y ganado en Argentina ha sido la reducción de densidades de los carnívoros. Esta estrategia se aplicó ampliamente en otros continentes, en especial a principios del siglo XX, e involucra importantes inversiones de recursos por los productores ganaderos y el estado. La reducción de densidades de carnívoros, que suele hacerse sin métodos selectivos hacia las especies que más frecuentemente atacan ganado, ha tenido significativos efectos negativos en los ecosistemas. Por otro lado, esta estrategia suele ser ineficiente desde el punto de vista económico para mitigar las pérdidas de ganado.

El conflicto carnívoro-humano plantea un desafío urgente en todo el mundo debido a que los distintos abordajes y perspectivas generan un enfrentamiento entre diversos sectores de la sociedad. El control de depredadores constituye la estrategia de mitigación más empleada a nivel global pero, si bien ha reducido significantemente las poblaciones de carnívoros, ha demostrado ser ineficiente en la reducción del nivel de daño para el ganado (Bidinost, et al., 2016).

Las políticas de control masivo parten de la falsa premisa que supone la existencia de la relación lineal entre la abundancia de carnívoros y el daño por predación (Linnell et al., 1999; Polisar et al., 2003). La depredación es un proceso complejo en el que intervienen múltiples factores, desde los estrictamente ligados al depredador hasta los asociado a la producción ganadera y la percepción humana (Fernandez-Arhex et al 2016). El abordaje integral de la depredación en sistemas ganaderos puede incluir múltiples estrategias que aplican diversos grados de impacto ambiental y económico (Bidinost, et al., 2016).

Un meta-análisis de investigación global realizado por Lily M. van Eeden (et al, 2016), se enfocó en los conflictos que surgen de la amenaza que los carnívoros grandes presentan para el ganado. El esfuerzo y el enfoque de la investigación variaron entre los continentes y se alinearon con las historias y culturas que dieron forma a la producción ganadera y a las actitudes hacia los carnívoros. Concluyendo que los animales guardianes del ganado fueron los que redujeron con mayor eficiencia las pérdidas del ganado.

En nuestro país la ganadería ovina, caprina y en menor medida la bovina, son las más afectadas, desde los sistemas extensivos de cría hasta las pequeñas producciones caracterizadas por las economías de subsistencia. El desafío es encontrar el equilibrio entre las producciones ganaderas, el medio ambiente, la conservación de la biodiversidad, en las zonas de solapamiento, logrando una sustentabilidad ecológica, económica y social. En la actualidad existen distintas estrategias, proyectos, experiencias, de los diferentes sectores, con un enfoque INTERDISCIPLINARIO INTEGRAL tendientes a lograr la mitigación del conflicto.

 

 

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