Un edificio con carácter e historia

El actual conjunto edilicio que integra el Ministerio de Agroindustria no fue concebido para tal fin; en su historia encontramos buenas ideas, voluntad, desidia y entretelones.

Hoy, a poco del centenario del inicio de la construcción del primer edificio y camino a cumplir 100 años de ser sede de Agricultura, por etapas Ministerio y en otras Secretaría, recordamos sus inicios, su carácter y su estilo.

Desde aquellos primeros años de República hasta hoy la Argentina ha tomado modelos hegemónicos principalmente europeos, y la cosmopolita ciudad Capital se ha convertido con los años en un verdadero crisol arquitectónico.

Debemos remontarnos al siglo XIX, puesto que los edificios en cuestión y su ecléctica influencia, en mayor medida del Neogótico francés, fueron incorporados al país mucho antes de la planificación del mismo y casi podríamos decir que para la finalización e inauguración de estos, las características estilísticas citadas no estaban en auge.

El proceso de europeización dado a través de la penetración del capital británico, del barniz cultural francés y de la mano de obra, tanto italiana como española provista por la inmigración, da como resultado edificios como estos. En ellos se mezclan y enlazan distintos estilos.

En el siglo XIX, se fueron imponiendo nuevas ideas respecto al diseño urbano y las formas arquitectónicas como parte del proyecto más amplio que aspiraba a superar la herencia española.

Las elites pos revolucionarias miraron hacia Francia en busca de inspiración para los puentes, caminos y edificios públicos que consideraban indispensables para la nueva república.

En la década de 1820, por iniciativa de Rivadavia arribaron al país los primeros ingenieros franceses contratados especialmente por el nuevo gobierno. Aun cuando las obras proyectadas en muchos casos no llegaron a concretarse estos técnicos fueron los pioneros de la arquitectura republicana.

También se incorporó el neogótico universalizado desde Francia por Viollet le Duc como el estilo adecuado para edificar espacios donde debían predicarse las virtudes del espíritu cristiano.

El crecimiento poblacional, la variedad en la procedencia inmigratoria, la utilización de nueva tecnología y, especialmente, los nuevos requerimientos sociales de funcionalidad respecto de los pocos y sencillos tipos de fines del siglo XVIII, todo ello derivó en la innovación de los programas arquitectónicos, los tipos espaciales, ricos y eclécticos lenguajes.

A partir de los años 80 el lenguaje es singularmente historicista ya que nos encontramos con toda la gama de los NEO- estilos que se extenderán hasta pasados 20 años del centenario.

La especialidad neogótica se aplicó especialmente al tipo iglesia y en segundo término a edificios públicos con alguna ligazón de tipo social, de salud o de caridad. Esto a partir de una metáfora implícita por la cual el gótico, el estilo característico de la época considerada más profundamente religiosa, la Edad Media, representaba por entonces mejor que ningún otro estilo a la religiosidad que se quiere transmitir a las formas arquitectónicas. Esto está ligado al llamado “Carácter” arquitectónico en cuanto a que el estilo elegido del edificio tiene que estar relacionado a la función que este va a prestar.

Desde el punto de vista estilístico, prácticamente todas las tendencias francesas del período se ven recreadas sucesivamente por profesionales formados en distintas escuelas parisinas. Ya en la década del 80, los habituales exteriores italianizantes o germánicos incorporan elementos arquitectónicos de origen galo como las mansardas, pero también la composición de los edificios públicos y privados se modifica y enriquece con la aplicación de fórmulas de ese origen.

Según un Decreto firmado en julio de 1911, se designó la mitad sur de la manzana comprendida entre las calles Paseo Colón, Carlos Calvo y Azopardo para la construcción de un Asilo Nocturno para la Capital. Midiendo 51,96 mts sobre la Avenida Paseo Colón, por un frente lateral de toda la extensión de la cuadra sobre la calle Carlos Calvo, teniendo asimismo un fondo posterior 51,96 mts sobre la calle Azopardo. Este terreno pertenece a los que fueron ganados al Río de la Plata cuando se ejecutaron las obras del puerto de la Capital. Por tanto el edificio cuenta con una cimentación de pozos y arcos, similar a la de los vecinos de dicha zona.

Los planos fueron estudiados de acuerdo a indicaciones formuladas por el Señor presidente de la Comisión de Asilos y Hospitales Regionales.

Dicho edificio se proyectó para dar albergue a 100 mujeres, 25 niñas, 45 niños y 370 hombres, es decir, en total a 540 personas.

Este contaría con oficinas, comedores, baños, peluquerías, cocinas, depósitos varios, casita para el administrador, una enfermería, talleres, escuela y otros anexos necesarios; también lavadero y caballerizas; estos dos últimos en edificio aparte.

“El tipo de construcción determinado es el corriente, de albañilería común para las paredes, hormigón de piedra para los pozos de cimentación, hormigón armado para los entrepisos, cubiertas de pizarra sobre techumbre metálica, pavimentos entarimados y de mosaicos, carpintería de cedro en celosías, escaleras de hierro, hormigón y mármol”.

En cuanto a la ornamentación arquitectónica, es de estilo neogótico, con algunos retoques vinculados al estilo Tudor, y otros renacentistas que le dan mayor carácter al conjunto y mejores proporciones a los cuerpos entrantes y salientes (Eclecticismo historicista).

El primer edificio fue construido de acuerdo con los planos aprobados el 21 de septiembre de 1912, siguiendo la corriente edilicia de la época en que reinaban los Tudor. Las obras han sido adjudicadas a los señores Andrés Vanelli e hijos.

La construcción del segundo edificio duró 3 años inaugurándose en 1931. Originariamente albergó dependencias de YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales), hasta que en 1938 pasaron a ser sede de la Secretaría de Agricultura y Ganadería de la Nación.

Es una obra total del estudio Kimbau y Cía.

Ambos edificios poseen toda la monumentalidad establecida para las obras públicas de fines del siglo XIX y comienzos del XX.

Responde a un esquema tradicional de planta cuadrada, con un patio central, rodeado por corredores de circulación horizontal y vertical. La composición utiliza un eje de simetría sobre el acceso central, que divide a cada edificio en dos mitades idénticas, siguiendo el esquema de alas laterales y volúmenes esquineros, levemente exentos.

Las fachadas están enriquecidas por el cromatismo de los materiales de construcción importados especialmente de la República francesa, entre ellos, destacables a simple vista el ladrillo rojo, la pizarra y la piedra. Presentan variedad de volúmenes y el predominio del almohadillado, que cambia en los distintos niveles del edificio. En la parte inferior, se encuentra más destacado, contrariamente a la parte superior del edificio, donde está menos marcado.

Las entradas se ven jerarquizadas por un pórtico saliente, compuesto por tres arcos Tudor, sostenidos por pilares, los cuales están decorados con pilastras rectas y curvas intercaladas, rematadas por un capitel de estilo corintio. En su parte interior, a modo del hall semi-cubierto, es una bóveda de crucería con nervaduras, y posee además otros detalles neo medievalistas.

Las esquinas también jerarquizadas, en menor escala con respecto a la entrada, con entrantes y salientes, que se presentan como rectas y contra rectas, integran los laterales del edificio en todo su conjunto. En las salientes, vemos dos ventanas de arco deprimido cóncavo, ornamentado a modo de arco conopial, ambas encasilladas, por un arco Tudor. Todas las carpinterías están realizadas en madera.

En la parte superior de cada edificio las mansardas, emergen de las techumbres de pizarra gris, rematada con crestería calada enmarcada por pináculos. Estas techumbres se encuentran separada del piso inferior por medio de una cornisa, sostenida por ménsulas, la cual unifica el edificio dándole una unidad plástica.

A fines del 2010 se comenzó con los trabajos de puesta en valor del conjunto, ya que para ese entonces eran necesarios diferentes trabajos de mantenimiento y adecuación de los edificios incluyendo la modernización de las instalaciones.

El proceso de intervención se llevó a cabo con obras simultáneas contratadas por separado para los edificios atendiendo a la especificidad de cada uno de ellos. Iniciándose las tareas durante el año 2010 y extendiéndose por dos años completos.

Por último cabe destacar que los edificios están alcanzados por el Decreto 1063/82 (de la Ley predecesora 12.668 y su modificatoria 27.103) que establece que los edificios de más de 50 años de antigüedad, propiedad del estado nacional, están tutelados por la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos. Por otra parte se encuentra dentro del Área de protección Histórica (APH) y posee una catalogación singular con protección Estructural (según ley 2548/07 y su modificatoria 3056/09).

 

Conjunto edilicio, actual sede del Ministerio, circa 1920
(Vista desde calle EEUU, esquina Azopardo)
Fotografía blanco y negro, digitalizada por el CeDIAP.

Fachada Edificio Principal, Paseo Colon 982, 1919
(Primer edificio construido)
Fotografía blanco y negro, proporcionada por el Archivo General de la Nación.

Fachada trasera del Edificio. Paseo Coloón 922, circa 1938
(Vehículos y empleados del Ministerio saliendo por el portón de la calle EEUU)
Fotografía blanco y negro, digitalizada y proporcionada por el CeDIAP.

 

Fuentes

Memoria Ministerio de Obras Publicas presentadas al honorable Congreso. Junio de 1912 a mayo 1913. Talleres Gráficos del Ministerio de Obras públicas, Buenos Aires 1913 pág. 61

Dec.1063/82 art. 1:Los funcionarios públicos a quienes corresponda la decisión acerca del destino de los inmuebles de propiedad del Estado cualquiera sea su naturaleza jurídica, de una antigüedad de más de cincuenta (50) años, no podrán autorizar modificación alguna de dichos inmuebles, ni su enajenación, sin la consulta previa de la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos, dependiente de la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación, las que se expedirán dentro de los sesenta (60) días de la recepción de las actuaciones respectivas, acerca de la conveniencia o no de las medidas que se intentan, teniendo en cuenta respectivamente el valor histórico, artístico o arquitectónico de los inmuebles.

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